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Expediente Aventourate

Nº 0001

Pantano de Feya

Pantano de Feya

NOTA
VEREDICTO 👍 Se queda
Jugadores 2–4 Ideal: 4
Duración 80–100 min
Edad +12
Dureza 3 / 5
EXPEDIENTE AVENTOURATE SECCIÓN 01

¿DE QUÉ VA?

Pantano de Feya nos pone al mando de un clan que trata de prosperar en un inmenso pantano lleno de oportunidades y peligros. A través de la pesca, el comercio, la exploración de antiguos templos y la construcción de nuevos asentamientos, iremos desarrollando nuestra comunidad mientras competimos con el resto de jugadores por convertirnos en el clan más influyente de la región.

La partida se desarrolla a lo largo de cuatro rondas divididas en distintas fases. En cada turno utilizaremos a nuestros personajes para realizar acciones que nos permitan obtener recursos, mejorar nuestras capacidades y preparar la estrategia con la que afrontaremos el final de la partida. Todo ello con una gestión muy táctica del movimiento de nuestras embarcaciones y de las oportunidades que ofrece el tablero.

EXPEDIENTE AVENTOURATE SECCIÓN 03

ANÁLISIS AVENTOURATE

01

MECÁNICAS

Cómo funciona el sistema de juego

La mecánica principal de El Pantano de Feya es la selección de acciones mediante colocación de trabajadores. Para realizar las distintas acciones disponibles tendremos que utilizar a los miembros de nuestro clan, por lo que decidir dónde colocarlos y qué queremos hacer en cada momento será una de las decisiones centrales de la partida.

También encontramos una importante mecánica de colocación de losetas. Desde nuestro tablero personal iremos trasladando losetas al tablero principal para desarrollar nuestros asentamientos. Además, cada vez que retiramos una de estas losetas desbloqueamos un beneficio en nuestro propio tablero, haciendo que la expansión sobre el mapa esté directamente relacionada con el desarrollo de nuestro clan.

Al final de cada ronda entra en juego un draft de personajes. La elección de estos personajes determinará aspectos tan importantes como el orden de turno, los costes de construcción o de movimiento y, además, cada uno aportará una acción o bonificación propia. Esta selección hace que cada ronda tenga un componente asimétrico, ya que nuestras posibilidades cambiarán dependiendo del personaje que hayamos elegido.

La gestión de recursos y el comercio también tienen un peso importante. Recursos como el pescado podrán utilizarse para diferentes acciones o intercambiarse para conseguir dinero, obligándonos a decidir cuándo conservarlos y cuándo transformarlos en otros beneficios.

Por último, el juego incorpora objetivos de puntuación de final de partida que podremos ir cumpliendo durante nuestro desarrollo y que nos otorgarán puntos adicionales. Esto añade distintas vías estratégicas y nos obliga a adaptar nuestras decisiones a los objetivos disponibles en cada partida.

En conjunto, El Pantano de Feya mezcla colocación de trabajadores, selección de acciones, colocación de losetas, draft de personajes, gestión de recursos, comercio y objetivos de final de partida, con una asimetría que va cambiando de una ronda a otra según los personajes seleccionados.

02

SENSACIONES DE PARTIDA

Qué transmite cuando llega a la mesa

El Pantano de Feya es uno de esos juegos que, a simple vista, parece bastante más amable de lo que termina siendo. Tiene una preparación sencilla y unas mecánicas que no resultan especialmente complejas de entender, pero desde los primeros turnos te mete de lleno en una batalla constante por los espacios, los objetivos y las acciones. Aquí, cualquier decisión mal medida puede acabar otorgando una ventaja importante a tus rivales.

Una de las sensaciones que más transmite durante toda la partida es la de carrera. Tendremos objetivos que premiarán especialmente a quienes consigan cumplirlos antes, mientras que determinados lugares del tablero ofrecen puntos que van disminuyendo según el orden en el que los jugadores lleguen hasta ellos. Esto provoca que muchas veces sepamos perfectamente qué queremos hacer, pero también que tengamos que preguntarnos si llegaremos antes que los demás.

Y aquí el juego empieza a retorcerse un poco más, porque precisamente acceder a algunos de esos lugares está relacionado con una de las acciones que, en principio, puede parecer menos rentable: aquella que nos permite corregir una mala posición de nuestro barco. De esta manera, una acción que podría parecer simplemente circunstancial puede convertirse en una oportunidad para conseguir puntos y reconducir nuestra estrategia.

La colocación de trabajadores también genera bastante tensión. Cada trabajador que colocamos va ocupando espacios y dificultando las posibilidades del resto. El siguiente jugador que quiera realizar esa misma acción puede tener que asumir un coste adicional o, directamente, encontrarse con que ya no queda sitio disponible. Esto obliga a priorizar muy bien qué necesitas hacer y, sobre todo, cuándo debes hacerlo.

Además, El Pantano de Feya es bastante exigente con los recursos. Aquí no sobra prácticamente nada, por lo que resulta fundamental tener claros nuestros objetivos y no intentar abarcar demasiado. Si empezamos a desviarnos de nuestra estrategia o queremos participar en todas las vías de puntuación, es fácil terminar bloqueados simplemente porque no disponemos de los recursos necesarios para continuar.

La interacción también se traslada al tablero principal. Los espacios para colocar nuestras losetas son compartidos, hay competencia por determinadas posiciones e incluso podemos terminar dificultando las rutas de navegación de los barcos rivales. No estamos ante un juego en el que cada jugador construya tranquilamente su pequeño motor mientras ignora lo que ocurre alrededor.

Especialmente interesante resulta nuestro tablero personal. Cada vez que colocamos una loseta en el tablero principal la retiramos de nuestro propio tablero, desbloqueando trabajadores, barcos, habilidades y diferentes beneficios. El problema es que no podremos desbloquearlo todo. Nuestro tablero está dividido en cuatro sectores y tendremos que retirar las losetas siguiendo un determinado orden, por lo que desde muy pronto debemos decidir qué línea de desarrollo nos interesa potenciar. Una mala planificación puede hacer que aquello que necesitamos esté todavía demasiado lejos de nuestro alcance.

Si hubiera que resumir las sensaciones que ofrece El Pantano de Feya en pocas palabras, sería bastante sencillo: un juego estratégico, fácil de entender, difícil de optimizar y con mucha interacción.

Las partidas pueden rondar aproximadamente la hora y media, pero en ningún momento se hacen especialmente pesadas. Mientras los demás juegan, normalmente ya estás preparando tu siguiente movimiento, observando si alguien se adelanta a tus intenciones o intentando encontrar una alternativa después de que un rival acabe de desmontarte el plan.

Donde sí puede aparecer alguna duda es en la variabilidad a largo plazo. Las cartas relacionadas con las carreras y los objetivos de partida no son especialmente numerosas y, cuando acumulemos suficientes partidas, puede aparecer cierta tendencia a repetir patrones de juego. El juego intenta compensarlo con los tableros personales a doble cara, incluyendo una versión asimétrica en la que los cuatro sectores de desarrollo cambian dependiendo de la facción utilizada.

También es un título donde el número de jugadores modifica bastante la experiencia. A cuatro jugadores aumenta considerablemente la competencia por los espacios de colocación y la interacción sobre el tablero, llevando el juego a su versión más agresiva. A tres funciona muy bien, manteniendo una buena tensión sin saturar demasiado las opciones. Sin embargo, a dos jugadores pierde parte de esa lucha por los espacios y personalmente es la configuración que menos me convence.

En definitiva, bajo esa apariencia colorida y tranquila se esconde un juego bastante más puñetero de lo que parece, donde optimizar tus acciones es importante, pero saber leer las intenciones de los demás puede ser todavía más determinante.

03

PRODUCCIÓN

Componentes, arte y edición

Una de las primeras cosas que llama la atención en El Pantano de Feya son sus ilustraciones. Personalmente me gustan mucho, con una paleta de colores muy bien escogida que encaja perfectamente con la ambientación del juego y con el reconocible trabajo de The Mico. La única pena es que ese apartado artístico se disfruta principalmente en las cartas de personaje y no contamos con demasiadas, por lo que te quedas con ganas de ver más ilustraciones de este estilo repartidas por el juego.

El tablero principal tiene un formato rectangular bastante particular. En su lado izquierdo encontramos la zona destinada a las diferentes acciones, mientras que el resto representa el propio pantano por el que iremos desplazándonos y construyendo nuestros asentamientos. Visualmente, la información está bien organizada y resulta bastante sencillo identificar tanto las distintas zonas del tablero general como los elementos de nuestros tableros personales.

En cuanto a los componentes, las losetas son de cartón con un grosor más que aceptable, mientras que los personajes y los barcos están representados mediante piezas de madera. Mención especial merecen las gemas de maná, que tienen un aspecto más cercano al de unas gominolas que al de simples tokens. Son muy llamativas en mesa, aunque si hay niños pequeños cerca quizá convenga dejar claro desde el principio que no se comen.

La caja, de aproximadamente 25 × 25 cm, tiene un tamaño bastante contenido teniendo en cuenta todo lo que encontramos en su interior. Apenas queda espacio desaprovechado, algo que siempre se agradece en una ludoteca donde cada centímetro empieza a cotizar al alza.

Por último, el reglamento resulta bastante accesible y está bien estructurado. La explicación permite ponerse a jugar sin demasiadas complicaciones y, una vez conocemos el funcionamiento del juego, probablemente apenas tengamos que volver a consultarlo, salvo para revisar en las últimas páginas la explicación de algunas cartas de objetivo.

En conjunto, El Pantano de Feya presenta una producción muy correcta y funcional, con una dirección artística especialmente atractiva y unos componentes que cumplen perfectamente, aunque personalmente habría agradecido que el fantástico trabajo de The Mico tuviera todavía más presencia durante la partida.

04

CONCLUSIÓN

Cierre del análisis

Con El Pantano de Feya creo que lo primero que debemos valorar es si fue acertado promocionarlo relacionándolo tan directamente con Terra Mystica o Gaia Project por compartir autores. Esa comparación elevó unas expectativas que, para algunos jugadores, terminaron jugando en su contra porque, sencillamente, El Pantano de Feya no pretende ofrecer la misma experiencia.

Aquí encontramos un euro de peso medio que me parece especialmente interesante para quienes quieren subir un escalón en cuanto a exigencia. Si ya hemos dejado atrás juegos como Catan, hemos probado títulos algo más estratégicos y queremos complicarnos un poquito más la vida, este puede ser un muy buen siguiente paso. Pero solo un escalón, no cinco de golpe.

¿Y por qué digo esto? Porque El Pantano de Feya utiliza mecánicas muy reconocibles y relativamente sencillas de ejecutar. La secuencia de juego está muy definida, el reglamento deja poco espacio para las dudas, existen pocas restricciones difíciles de recordar y la iconografía nos acompaña perfectamente durante la partida. Tampoco tenemos una enorme cantidad de acciones entre las que elegir: son siete y, generalmente, se resuelven de manera directa o mediante apenas un par de pasos.

Hasta aquí podría parecer que estamos quitándole peso al juego. Y precisamente eso explica por qué considero que puede funcionar como puerta de entrada hacia euros algo más exigentes.

Porque entonces llega la otra cara de El Pantano de Feya.

Que sea sencillo de entender no significa que sea sencillo de jugar bien. Aquí no podemos cometer demasiados errores porque rápidamente veremos cómo nuestros rivales comienzan a separarse en puntuación. Tampoco es un juego que nos permita fluir tranquilamente intentando hacer un poquito de todo. Si queremos ser competitivos tendremos que establecer una estrategia, administrar bien nuestros recursos y llegar a cada ronda con una idea bastante clara de qué queremos conseguir.

Y es aquí donde descubrimos lo bien engranadas que están muchas de sus decisiones.

El juego nos mantiene constantemente dentro de una carrera. Vemos cómo los rivales van puntuando durante las rondas, competimos por objetivos y, cuando termina cada una de ellas, el orden en el que hemos finalizado sigue teniendo importancia. El primero obtiene ciertas ventajas y tendrá prioridad a la hora de afrontar determinadas elecciones de la siguiente ronda.

Pero lo interesante es que ser último tampoco significa necesariamente haber perdido el tiempo. Ese jugador puede recibir otras oportunidades, como colocar una loseta de culto donde más le interese, y tampoco tiene por qué quedarse con el peor personaje disponible, ya que entran nuevamente en juego personajes utilizados anteriormente.

Por eso creo que El Pantano de Feya no es simplemente una carrera: es una cuestión de kairós, de saber elegir el momento adecuado.

Estamos ante una carrera de fondo donde necesitamos pequeñas estrategias a corto plazo para no quedarnos atrás, pero sin perder de vista nuestro verdadero plan. Ese que vamos desarrollando poco a poco, que quizá intentemos no enseñar demasiado a nuestros rivales y que será el que termine proporcionándonos buena parte de los puntos al final de la partida. Hay que saber cuándo acelerar, cuándo ceder una posición y cuándo merece la pena esperar.

Y hacerlo no es nada sencillo porque tenemos mucha interacción.

La encontramos primero en la colocación de trabajadores. Los espacios son limitados y llegar antes suele tener recompensa: el primero puede obtener una bonificación, el siguiente realizar simplemente la acción y quienes lleguen después incluso tener que pagar un coste adicional. Además, un jugador puede repetir determinadas acciones, llegando a dificultar enormemente —o incluso bloquear— las posibilidades del resto.

Pero esa interacción continúa sobre el propio pantano. La colocación de nuestras losetas puede ocupar posiciones que necesitaban los rivales, encarecer el movimiento de sus barcos o incluso cortarles una ruta y obligarlos a dar un rodeo para alcanzar el lugar al que pretendían llegar.

Por ello, el número de jugadores condiciona bastante la experiencia. Cuantos más seamos, mayor será la competencia por las acciones y por los espacios del tablero, algo que beneficia a un diseño que precisamente gana cuando existe esa lucha constante entre los clanes.

También debemos tener en cuenta la diferencia entre un jugador experimentado y alguien que se enfrenta por primera vez al juego. Quien ya conoce sus posibilidades comenzará la partida con una visión estratégica mucho más clara, mientras que un jugador nuevo puede encontrarse tomando decisiones cuyo verdadero impacto todavía desconoce. Si además hablamos de alguien que no disfruta planificando a varios turnos vista, es posible que termine llevándose una sensación bastante menos satisfactoria.

Por último, sí creo que podemos señalar cierta falta de variabilidad a largo plazo. No existe una enorme cantidad de cartas de objetivo o de carrera y, después de muchas partidas, podemos terminar adquiriendo determinadas inercias y reconociendo caminos que sabemos que funcionan.

Pero, incluso con estos pequeños inconvenientes, creo que El Pantano de Feya merece mucho más reconocimiento del que quizá haya recibido. No es Terra Mystica ni pretende serlo. Es un euro medio accesible en sus reglas, exigente en sus decisiones, interactivo, con una carrera constante por posicionarse y con un diseño que recompensa enormemente saber manejar los tiempos.

Fácil de aprender, bastante más difícil de optimizar y especialmente satisfactorio cuando consigues que ese plan que llevabas preparando varias rondas termine encajando.

EXPEDIENTE AVENTOURATE SECCIÓN 04

LO MEJOR Y LO PEOR

FORTALEZAS

  • Combina muy bien colocación de trabajadores y gestión de recursos.
  • Cada decisión resulta importante.
  • Varias estrategias viables.
  • Producción sobresaliente.
  • La interacción que nos ofrece.

PUNTOS DÉBILES

  • Escala regular
  • Que las ilustraciones se vean poco en el juego
  • Diferencias entre jugadores noveles y veteranos
  • Poca variabilidad en las cartas de objetivos, losetas de bonificación, etc.
EXPEDIENTE AVENTOURATE SECCIÓN 05

¿PARA QUIÉN RECOMENDAMOS ESTE JUEGO?

El Pantano de Feya es un juego especialmente recomendable para quienes disfrutan de los euros de peso medio, con reglas relativamente fáciles de asimilar pero con bastante más profundidad a la hora de optimizar cada decisión.

También encajará muy bien entre aquellos jugadores a los que les gusta la colocación de trabajadores con interacción, donde no basta con preocuparte únicamente de tu tablero personal. Aquí tendremos que vigilar constantemente qué acciones necesitan los demás, qué espacios pueden bloquearnos, quién está compitiendo por los mismos objetivos y cómo se está desarrollando el tablero común.

Es también una buena opción para quienes disfrutan de los juegos donde los recursos son ajustados y resulta necesario marcarse una estrategia desde el principio. Intentar hacerlo todo suele salir caro, por lo que recompensa especialmente a aquellos jugadores que disfrutan planificando, optimizando y adaptándose cuando un rival se adelanta a sus intenciones.

Por duración y exigencia, puede funcionar perfectamente como siguiente paso para jugadores acostumbrados a títulos más ligeros que quieran adentrarse en euros algo más estratégicos, ya que sus mecánicas se comprenden con facilidad aunque jugar bien requiera varias partidas.

Eso sí, lo recomendaríamos especialmente a tres y cuatro jugadores, donde la competencia por las acciones, el terreno y los objetivos hace que el diseño muestre todo su potencial. A dos funciona, pero pierde buena parte de esa interacción que, para nosotros, es uno de los mayores atractivos de El Pantano de Feya.

En resumen, lo recomendamos a quienes busquen un euro estratégico, interactivo y exigente sin necesidad de enfrentarse a un reglamento complejo, y que disfruten especialmente de esa sensación de tener siempre más cosas que hacer que acciones y recursos disponibles.

EXPEDIENTE AVENTOURATE SECCIÓN 06

VEREDICTO AVENTOURATE

Y vamos a ponerle nota a El Pantano de Feya.

Con todo lo descrito anteriormente, podríamos resumirlo como un euro de peso medio, fácil de explicar pero bastante más difícil de optimizar, con mucha interacción y con una necesidad constante de saber manejar los tiempos. Aquí habrá momentos en los que incluso nos interese sacrificar puntos inmediatos para preparar una jugada que nos permita conseguir una recompensa mayor más adelante.

También es un juego exigente con la gestión de recursos. Resulta especialmente frustrante cuando un rival se adelanta a una acción que necesitábamos, pero todavía lo es más cuando somos nosotros mismos quienes nos hemos gestionado mal y terminamos bloqueados, obligados a realizar una acción que no entraba en nuestros planes.

En mi grupo de juego ha generado opiniones bastante diferentes. Hay jugadores a los que les ha parecido simplemente correcto y otros que lo han disfrutado muchísimo. Y creo que eso define bastante bien lo que propone: no es un juego que vaya a enamorar a todo el mundo, pero cuando sus virtudes encajan con lo que buscas, funciona realmente bien.

Personalmente, lo he disfrutado desde la primera partida. No estamos ante un diseño que descubra la pólvora ni ante algo especialmente revolucionario, pero tampoco he terminado nunca una partida con la sensación de que el propio juego me haya perjudicado injustamente. Cuando algo ha salido mal, normalmente ha sido porque otro jugador se me ha adelantado, me ha bloqueado o porque yo mismo no he sabido gestionar correctamente mis decisiones.

Y eso, para mí, tiene muchísimo valor.

De la misma manera, resulta especialmente satisfactorio cuando consigues que ese plan que llevabas preparando durante varias rondas termine funcionando, cuando sabes cuándo acelerar, cuándo ceder terreno y cuándo aprovechar el momento exacto para sacar ventaja.

Por todo ello, El Pantano de Feya se merece un…

Y SU CALIFICACIÓN ES...

NOTABLE
EXPEDIENTE AVENTOURATE SECCIÓN 07

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